jueves, 7 de febrero de 2008

Que hacer si tienes piel grasa

Es sabido que para muchas mujeres, sobre todo las más jóvenes por ser las más propensas, las segregaciones grasas de la piel hacen que nuestro maquillaje desaparezca al poco tiempo de ser aplicado.
Además, la piel no tiene ese aspecto liso y mate que gusta a todas, sino que adquiere una apariencia gruesa y brillante que resulta poco atractiva.

Es muy fácil reconocer una piel grasa, ya que se muestra llena de brillo y con aspecto grasoso que se concentra sobre todo en la nariz, la frente y la barbilla. Además, de todos los tipos de pieles, es la más propensa a espinillas o granitos.

Pero no todo son factores negativos, al ser más gruesa, resiste mejor a los factores ambientales, lo que hace que haya menor presencia de arrugas con el paso de la edad.

Para comprobar si tu piel es grasa, no tienes más que pasar un algodoncito o un pañuelo seco. Si al retirarlo se queda graso y con aspecto mojado, debes comenzar a aplicar tratamientos secantes para contrarrestar el exceso de grasa de la dermis. Recuerda que el hecho de que la piel de tu rostro sea grasa no determina que la piel de todo tu cuerpo también lo sea. La distribución de las glándulas sebáceas disminuyen de la cabeza a los pies, por lo que, a pesar de tener el rostro graso, puedes tener seca la piel de otra parte del cuerpo, como las piernas y o la espalda.
¿Pero por qué tengo la piel grasa?

Hay muchos factores que pueden determinar que tu piel sea grasa. Una de ellas es la hereditaria, que tu madre o padre tengan el rostro graso y, por consiguiente, hayas heredado el mismo tipo de piel.

También puede deberse a cambios hormonales, motivo por el cual, la piel grasa se da más en la adolescencia. Las fluctuaciones en los niveles hormonales pueden hacer que las glándulas sebáceas estén más activas. Estos cambios hormonales también pueden ser consecuencia del uso de anticonceptivos, como la píldora, o por embarazo o menopausia.

Por otro lado, una alimentación que abuse de las grasas saturadas, los fritos y los hidratos de carbono puede contribuir a aumentar la cantidad de grasa. Asimismo, el calor y el sol excesivos, incidiendo directamente sobre la piel, puede aumentar la sudoración de la misma, aumentando con ella el nivel de grasa.

El estrés puede ser otra causa importante. Los nervios y ansiedad hacen que las glándulas sebáceas actúen con mayor intensidad provocando ese brillo indeseado.

Otro factor que pueden influir en el nivel de secreción es el uso inadecuado de productos cosméticos, sobre todo los que contiene aceites minerales.

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