lunes, 25 de febrero de 2008

Consejos para un bronceado saludable en el hombre

1. Broncearse con prudencia
2. El sol en la piel
3. Cuidar la piel según el fototipo
4. Fotoprotección
5. Factor de protección (FPS, SPF, IP)
6. Reacciones de la piel frente al sol
7. Consejos básicos


Se acerca el verano y el sol brilla intensamente en el cielo. Seguro que estas vacaciones te has propuesto conseguir ese tono dorado que el año pasado te fue imposible. Es cierto que el bronceado nos sienta bien pero sólo si es saludable. Sé prudente y aprende a tomar el sol con estos sencillos consejos.




1. Broncearse con prudencia

Exposición responsable. Es fundamental para no correr peligro mientras tomamos el sol.

El sol es fuente indiscutible de salud física y mental: activa el buen humor y aleja la depresión, regula los ciclos biológicos y hormonales y aporta vitamina D que favorece el desarrollo y mantenimiento del sistema óseo pero el problema reside en un uso excesivo y perjudicial. Ya lo refiere la sabiduría popular, todo lo bueno en exceso puede convertirse en nocivo.

A pesar de las campañas de concienciación llevadas a cabo desde organismos oficiales y privados con el objetivo de atenuar los efectos adversos que tomar el sol en exceso tiene para la salud, gran parte de la sociedad prefiere seguir el ritmo impuesto por la moda de broncearse a toda costa sin pensar en los riesgos que a largo plazo puede suponer este abuso.

El sol debe tomarse de forma responsable tanto si se quiere obtener un tono canela homogéneo y duradero, como para evitar reacciones dérmicas.

2. El sol en la piel


Las radiaciones solares son un conjunto de radiaciones electromagnéticas emitidas por el sol y que afectan a la Tierra. La radiación solar que recibimos está formada básicamente por radiación infrarroja (56%), radiación visible (39%) y la radiación ultravioleta (5%). Esta última se divide en tres tipos, según sus rangos de longitud de onda, que inciden de forma diferente en nuestra piel.

-UVC (270-290 nanómetros). Su longitud de onda es la más corta y son los más peligrosos pero no llegan a la tierra porque son filtrados por la capa de ozono en la estratosfera.

- UVB (290-320 nanómetros). Constituyen el 3,5% de los rayos ultravioleta (UV). Desprenden gran energía y traspasan la capa de ozono. Estas radiaciones penetran a nivel epidérmico, favoreciendo el bronceado indirecto que suele aparecer al cabo de unos días. Son los responsables del eritema, que es una lesión de la dermis que se manifiesta mediante el enrojecimiento de la piel. A largo plazo pueden dar lugar a consecuencias más graves.

- UVA (340-400 nonómetros). Se subdividen en cortos, UVA 2 (320-340 nm) y largos, UVA 1 (340-400nm). Comprenden el 96,5% de los rayos ultravioleta. Su acción alcanza niveles profundos de la dermis provocando el bronceado directo. Aportan menos energía que los UVB pero son más peligrosos. Representan la principal causa de envejecimiento prematuro de la piel, de intolerancias solares y melanomas.

La cantidad de radicación solar UVA y UVB que alcanza la superficie de la Tierra depende de varios factores como la latitud, la altitud, la hora del día, la estación del año, la nubosidad, la superficie… La intensidad de la radiación es mayor a mayor altitud, cuanto más cerca del ecuador nos encontremos, al mediodía, cuando hay nubes finas y cuando estamos en el agua, cerca de la nieve o sobre la arena.

3. Cuidar la piel según el fototipo


Cada persona tiene una tipología cutánea diferente y, por lo tanto, sus necesidades de protección frente al sol son distintas. Para determinar el factor de protección solar más adecuado en cada caso, se establece una clasificación por fototipos que atiende a los rasgos principales de cada individuo ( el color de ojos, de pelo y de piel, así como la cantidad de lunares y pecas) y que marcará la sensibilización de su piel ante la radiación solar.

Factores de protección solar
Fototipo Rasgos Piel Reacción al sol Factor de protección adecuado (FPA)

Fototipo I Piel muy clara, ojos azules, pelirrojos o rubios, con pecas Piel blanco-lechosa No se broncean y presentan intensas quemaduras solares, se descaman Muy alta protección SPF 50+ (>o= a 60)
Fototipo II Piel clara; rubios y pelirrojos; ojos azules, verdes o grisáceos y con pecas. Piel blanca Se queman fácilmente, se broncean ligeramente y descaman de forma notoria Muy alta protección
SPF 50+ (>o= a 60)
O Alta protección
SPF 30 a 59

Fototipo III Piel blanca o morena clara, cabello rubio o castaño. Piel blanca no expuesta habitualmente al sol. Se broncean pero también pueden quemarse moderadamente Alta protección
SPF 30 a 59

Fototipo IV Piel morena, cabello moreno o castaño, ojos oscuros. Razas mediterráneas, mongólicas, orientales Se queman moderadamente, se broncean con facilidad Protección Media
SPF 15 a 29

Fototipo V Piel amarronada. Razas amerindias e hidostánicos hispanos. Rara vez se queman y se pigmentan con facilidad e intensidad Protección Baja
SPF 6 a 14

Fototipo VI Razas negras. Reacción de pigmentación inmediata No se queman nunca y se pigmenta intensamente Protección Baja
SPF 6 a 14


4. Fotoprotección


La fotoprotección se puede conseguir mediante diferentes estrategias, que son compatibles entre sí y que se dividen en dos grandes grupos: medidas de protección físicas y fotoprotectores.

Las medidas físicas, incluyen la protección del sol con el uso de sombreros, maquillaje y ropa, y luego están los fotoprotectores tópicos. Para obtener una protección apropiada es interesante combinar todas estas premisas

Los fotoprotectores son productos que actúan bloqueando la radiación ultravioleta. Según el tipo de filtros (físicos, químicos o biológicos )que compongan su fórmula, el mecanismo de defensa puede ser de absorción o reflexión.

- Filtros químicos u orgánicos. Contienen sustancias que absorben la radiación ultravioleta. Captan la energía pero la convierten en inofensiva para la piel.

- Filtros físicos o inorgánicos. Actúan como pantalla total formado una barrera que refleja la luz solar como si se tratase de un espejo. Mantienen la piel protegida de los UVB y UVA.

- Filtros biológicos. Aumentan las defensas de la piel y evitan la formación de radicales libres.

5. Factor de protección (FPS, SPF, IP)


Cada persona, según su fototipo, necesita de productos con un determinado factor de protección frente a las radiaciones solares UVA y UVB. El factor de protección es un índice que tienen los fotoprotectores y que indica el tiempo que una piel protegida puede exponerse al sol sin quemarse. Cuanto más alto es el SPF, mayor es la protección ante los rayos del sol.

La normativa establecida por la Comisión Europea para estandarizar la información que los envases incluyen sobre el FPS dispone la siguiente agrupación:

- Protección ligera (de factor 6 al 14)
- Protección media (del 15 al 29)
- Protección alta (del 30 al 59)
- Protección muy alta (más del 60, que figuraría como 50+)

6. Reacciones de la piel frente al sol


La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y su función principal es la de proteger de las agresiones externas, como las provocadas por los rayos de sol. Las lesiones dérmicas más comunes producidas por la incidencia del sol se deben a la sensibilidad de la piel, la intensidad de los rayos o la duración de la exposición.

- Quemaduras. El primer síntoma es el enrojecimiento e inflamación de la piel conocido como eritema. Luego pueden formarse edema y finalmente, si no se previene, ampollas. Los expertos advierte que las lesiones reiteradas de la piel por quemadura pueden provocar cáncer cutáneo.

- Envejecimiento prematuro. Los rayos UV aceleran el proceso de envejecimiento y dañan el sistema inmunológico del cuerpo. El 80% del envejecimiento cutáneo se debe a los efectos del sol.

Las radiaciones ultravioletas oxidan la piel y la degeneran provocando la formación de arrugas y manchas. Se trata de un efecto acumulativo que no se aprecia de inmediato pero que a largo plazo tiene consecuencias significativas.

- Reacciones alérgicas por la ingesta de medicamentos fotosensibles.

- Aumenta el riesgo de pigmentaciones por causas hormonales, como es el caso del conocido como “manto de las embarazadas”. Se trata de una mancha que sale en el rostro y cuyo color se ve intensificado por el sol.

- Tumores: carcinomas y melanomas. Los carcinomas, concretamente los basocelulares, son los tumores cutáneos más frecuentes y suelen darse en zonas que han estado expuestas al sol de manera habitual. Como resultado de las exposición frecuente al sol, también pueden aparecer carcinomas espinocelulares. Por otro lado, está el melanoma, un tumor cutáneo maligno con gran índice de mortalidad.

7. Consejos básicos


- El bronceado debe adquirirse progresivamente.

- Utilizar protectores solares acorde con el tipo de piel, el nivel del índice UV y el tiempo de exposición solar.

- Evitar tomar el sol durante las horas de mayor intensidad, de las 12 a las 16 horas.

- Los días nublados, la piel también tiene que estar bien protegida porque el 90% de los UV atraviesan las nubes.

- El riesgo de quemadura se incrementa con la altura. Cada 300 m. aumenta un 4% el poder eritemático de las radiaciones UV.

- En verano la radiación solar es más intensa pero no hay que descuidar la piel el resto del año.

- El agua, la nieve y la arena reflejan radiación solar, aumentando el efecto de los rayos que inciden sobre la piel.

-No es aconsejable usar colonias antes de exponerse al sol porque pueden aparecer manchas en la piel.

- Las zonas que se hayan sometido recientemente a depilación (cera, láser, cremas depilatorias, cremas decolorantes) deben tener especial cuidado. En algunos casos precisan de protección total.

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