lunes, 25 de febrero de 2008

Antes del maquillaje

Antes de poner color al rostro, se cubren las imperfecciones y se crea una base natural en la que se proyectan juegos de luces y sobras que destacarán los rasgos más bellos de cada persona.

El resultado debe ser un cutis hidratado, suave, sin brillos y con un tono saludable. Y para eso podemos valernos de distintos utensilios que describiremos a continuación:

- La base es uno de los productos principales para un buen maquillaje. Se debe elegir un tono de base igual al de nuestra propia piel, ni más claro, ni más oscuro para que quede bien difuminado y sin cortes. Podemos encontrarlo fluido, compacto, crema y polvos.

En formato crema se debe extender muy bien para que no queden pegotes. Los fluidos, quedan muy naturales y los compactos (mezcla de crema y polvos) y polvos dan un poco de tono. Estos dos últimos son muy rápidos y fáciles de usar.

El fluido puede aplicarse con las manos y con una esponja. Si se aplica con crema hidratante es más recomendable extenderlo con las manos y si sólo es el maquillaje, con la esponja.

En crema también se puede usar de los dos modos, pero es mejor con esponja porque la esponja absorbe más maquillaje y permite una mejor distribución. El compacto precisa de una esponja y los polvos se aplican con brocha. A veces con el fondo de maquillaje es suficiente.

- Maquillaje. Al igual que ocurre con los fondos, el color del maquillaje debe ser del mismo tono que nuestra piel. A la hora de escoger este producto debemos tener en cuenta también el tipo de piel (grasa, mixta, seca, sensible).

También existe maquillaje en distintas texturas, pero dentro de estos formatos (fluidos, cremas, polvos, compactos) encontramos maquillajes específicos para cada tipo de piel. De este modo, la persona puede elegir la que textura que más le guste y que además cubra las necesidades de su piel.

- Corrector para disimular las ojeras e imperfecciones. Existen distintos tipos de correctores según su función. Si queremos quitar el color oscuro de las ojeras, se utiliza un corrector algo más claro que el tono de nuestra piel, que se aplica con suaves golpecitos que ayudan a extenderlo de manera más natural.

Si el objetivo es corregir imperfecciones como rojeces o granitos, se emplea un corrector de color verde para contrarrestar el rojo de este tipo de manchitas. Este tipo de correctores son utilizados, sobre todo, por profesionales que saben trabajarlos y difuminarlos para que no se queden parches.

Tanto uno como otro se venden en gran variedad de formatos: cremas, lápices, barras. Ninguno es mejor que otro. La elección dependerá de los gustos de cada cual.

-Iluminadores. Se suele aplicar un toque de iluminador entre la ceja y el párpado o, incluso en la parte del lagrimal con el fin de dar luz, alegría y viveza a la mirada. Además, crea mayor amplitud al ojo. A veces se utiliza como corrector de aquellas ojeras que no son demasiado oscuras.

Si se usa como corrector, se puede poner antes del fondo de maquillaje para que cubra la ojera y si se utiliza como iluminador, su aplicación debe ser posterior al maquillaje y antes de los polvos translúcidos.

- Polvo translúcido. Sirve para matar los brillos que deja el fondo de maquillaje y dejar la piel más satinada y limpia. Se debe poner sólo un poco con una brocha. Si el maquillaje es compacto o en polvos, no se necesitaría.

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