Las mujeres son concientes de que la piel es la carta de presentación de la personas y se esmeran por cuidarla y protegerla para mantener su vitalidad. Las imperfecciones y las arrugas son los síntomas que más les preocupan y, para prevenir y tratarlos, es necesario conocer el tipo de piel y usar cosméticos adecuados a cada edad.
1. ¿Conoces tu tipo de piel?
2. Tipos de envejecimiento
3. Etapas de la piel y sus principales síntomas
4. Cuidados en cada edad
5. Fotoprotección, necesaria en todas las etapas
6. Componentes cosméticos para cada piel
1. ¿Conoces tu tipo de piel?
Clave. Es esencial que cada uno conozca su tipo de piel.
Para el tratamiento y cuidado de la piel es esencial que cada persona conozca su tipo: normal, seca, mixta, grasa o sensible. Este primer paso es imprescindible porque ayuda a prevenir los efectos del paso del tiempo en la piel y evita las consecuencias derivadas de un cuidado incorrecto (sequedad, deshidratación, irritabilidad, falta de densidad cutánea).
Estadísticas recientes se hacen eco de que más del 80% de la población española nunca ha consultado al dermatólogo para diagnosticar su tipo de piel, de lo que se deduce que la mayoría de los españoles no sabemos cuáles son los cuidados específicos que nuestra dermis necesita.
Esta falta de información es un inconveniente para la salud de la piel e incluso para el bolsillo, ya que puede que estemos gastando dinero en productos que no sabemos si están surtiendo efecto.
2. Tipos de envejecimiento
La piel femenina sufre tres tipos de envejecimiento: el cronológico, el fotoenvejecimiento y el envejecimiento hormonal.
- Envejecimiento cronológico
Está determinado genéticamente. Existen mujeres con una piel más proclive al envejecimiento que otras. De ahí, que encontremos mujeres que aparentan menos edad y otras que son más jóvenes de lo que delata su piel. Los efectos más claros de cronoenvejecimientos son la flacidez, pérdida de luminosidad y arrugas muy marcadas. Esta evolución de la piel no puede evitarse.
- Fotoenvejecimiento
En este caso el envejecimiento es producido por la acumulación de agresiones por el medio ambiente, principalmente el sol, pero también la alimentación, el estrés, los hábitos o los cambios de temperatura. Ante este tipo de envejecimiento sí podemos tomar medidas. Una actitud saludable ante la vida y la protección de la piel contra los rayos solares son claves en la prevención anti-envejecimiento.
- Envejecimiento hormonal
Está relacionado con los efectos de la menopausia. El descenso en el nivel de estrógenos debilita las fibras de colágeno y destruye su función de soporte, favoreciendo la formación de arrugas profundas.
3. Etapas de la piel y sus principales síntomas
La piel va cambiando con el paso de los años y de manera diferente según el estilo de vida, alimentación, sueño, trabajo, aficiones, tabaco, alcohol, estrés, radiación solar recibida, etc. Todos estos factores influyen de manera diferente en el envejecimiento progresivo, una faceta inevitable que sufre nuestra piel pero que puede ralentizarse con las medidas y cuidados oportunos.
- De los 14 a 18 años
En la adolescencia tienen lugar los cambios hormonales que producen un aumento de la secreción sebácea, una mayor producción de grasa que modifica el estado de la piel.
- De los 19 a 35 años
La juventud es una etapa estupenda en la que la piel conserva su elasticidad y tersura pero que debe cuidarse bien porque poco a poco, irán apareciendo las líneas de expresión y las arruguitas en la frente, surcos nasogenianos y contorno de ojos.
- De los 36 a 50 años
En la edad adulta, comienza a disminuir la producción de colágeno y elastina, la dermis poco a poco va adelgazando, aumenta la pérdida de agua, se marcan las arrugas, el óvalo empieza a desdibujarse y el cuello pierde firmeza. La microcirculación se ralentiza y la piel va perdiendo luminosidad. Poco a poco los poros se hacen más visibles y la circulación linfática más lenta, dando lugar al hinchazón y a la aparición de bolsas bajo los ojos.
- A partir de los 50 años
Con la menopausia, el cuerpo de la mujer sufre una disminución de los estrógenos y, como consecuencia, se ralentiza el metabolismo. En esta fase se produce una disminución y endurecimiento de las fibras de colágeno y elastina que pierden su función de soporte de la epidermis y provocan la flacidez y descolgamiento. La piel pierde grosor y se torna más seca. También comienzan a aparecer las manchas debido a que los melanocitos, que son las células encargadas del color, se desordenan.
4. Cuidados en cada edad
En la adolescencia lo más importante es una limpieza adecuada de la piel, dos veces al día, para que no se obstruyan los poros formándose granitos y puntos negros; utilizar tónicos suavemente astringentes y exfoliantes una o dos veces por semana, según el tipo de piel. Las cremas hidratantes deberán ser oil-free y con componentes no comedogénicos, para evitar que salgan espinillas.
Durante la juventud, se generaliza el uso de cremas hidratantes adecuadas a cada tipo de piel o nutritivas en caso de piel seca o de frío intenso, ya que en invierno el cutis tiende a deshidratarse más de lo normal. Poco a poco se irán incorporando los principios activos que la piel vaya necesitando, sin olvidar los cuidados de la fina y frágil piel del contorno de ojos.
En la edad adulta llega el momento de los cuidados antienvejecimiento que estimulen la producción de colágeno, elastina y ácido hialurónico. Son muy recomendables los principios con acción antioxidante y antirradicales libres, que activen la microcirculación y el drenaje linfático para recuperar la luminosidad y disminuir las ojeras.
Es la etapa de las sustancias con “efecto bótox” para disminuir las arrugas debidas a las contracciones musculares repetidas. En esta fase, son especialmente importantes los tratamientos aplicados por la noche porque es entonces, cuando la piel se recupera y se regenera, cuando ejercen su acción más intensa.
En la menopausica y postmenopausia se incrementarán los cuidados antienvejecimiento con principios activos con acción de relleno y redensificadores así como una intensa acción nutritiva que compense la sequedad que sufre la piel en esta fase; también es la edad de los tratamientos despigmentantes para eliminar las antiestéticas manchas faciales.
5. Fotoprotección, necesaria en todas las etapas
La fotoprotección es necesaria en todas las etapas de la piel ya que el 90% de las causas de envejecimiento están relacionadas con el sol. La moda del broceado en décadas anteriores ha contribuido al aumento de casos de fotoenvejecimiento cutáneo.
El sol es beneficioso pero si no se toman las medidas preventivas pertinentes, puede convertirse en un grave problema para la piel. Para evitar este tipo de envejecimiento es recomendable usar una fotoprotección adecuada al fototipo de piel (color de piel).
Es especialmente importante hacer un llamamiento a las más jóvenes, ya que a estas edades suelen utilizar índices de protección por debajo de lo necesario, olvidando que cada persona tiene un capital solar determinado y que si se agota en la juventud, pronto aparecerán manchas, arrugas y otros problemas más graves.
6. Componentes cosméticos para cada piel
Tal y como hemos visto, las distintas etapas de la piel tienen unas necesidades que la cosmética intentará solventar con los activos más eficaces en cada caso. Estos son algunos de los más comunes.
En la adolescencia son de elección el agua termal, agua de rosas, extractos vegetales, activos hidratantes, gliceroles, etc, en texturas ligeras adaptadas a cada tipo de piel.
Como activos hidratantes generales, se utilizan la urea, ceramidas, siliconas, ácido hialurónico por su gran capacidad de retener agua, liposomas. También los aceites vegetales de borraja, onagra, soja y rosa mosqueta, que son afines a la piel y tienen gran capacidad para restaurar su hidratación natural.
Los alfa-hidroxiácidos (glicólico, láctico, málico) regulan la queratinización y producen una textura luminosa. Las vitaminas A, C y E, y sus derivados, retinoles, tocoferoles y betacarotenos, tienen acción antioxidante y antirradicales libres y también aportan luminosidad.
El ácido hialurónico, el colágeno soluble y el Matrixyl estimulan la síntesis de colágeno y el “relleno” y la turgencia de la piel. Los péptidos como el Argireline tienen “efecto bótox”. El DMAE devuelve el tono, la firmeza y combate la flacidez. Los betaglucanos rellenan las arrugas.
lunes, 25 de febrero de 2008
Cremas para el cuidado facial de la mujer
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