El botox es un tratamiento médico sencillo e indoloro que consiste en la aplicación de microinyecciones de toxina botulínica en ciertos músculos con el fin de relajarlos y conseguir que la contracción disminuya y que las arrugas y línea de expresión desaparezcan.
En menos de 30 minutos, un dermatólogo o cirujano clínico especializado en esta técnica, realiza el botox de manera segura y con buenos resultados. El efecto clínico comienza a observarse alrededor del cuarto días y es completo en torno a la semana.
Su duración suele ser de entre 4-6 meses aproximadamente, dependiendo de la zona y de la persona. Luego la toxina botulínica irá perdiendo su actividad hasta desaparecer.
Los primeros usos del botox se centran en los dos tercios superiores de la cara: frente, región glabelar (entrecejo), finas arrugas perioculares (patas de gallo) y arrugas de la frente. En todos estos casos, el objetivo es eliminar las arrugas y líneas de expresión y los resultados son satisfactorios.
También el botox está indicado para el cuello. A partir de los 35 años pueden comenzar a aparecer arrugas en la parte superior del cuello que van haciéndose cada vez más notables con el paso del tiempo. Se trata de bandas laterales en forma de V y arrugas horizontales propias del envejecimiento de la piel.
lunes, 25 de febrero de 2008
Aplicaciones del botox
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